Increíblemente la madrugada del 1° de Enero del 2008 estuve de lo más sobrio, no bebí ni una gota de alcohol, ya que pasé el venturoso año nuevo en una casa donde la totalidad de sus mienbros son de religión cristiana, así que adiós a la chela, a la cumbia y a los bailes de moda que ya me estaba acostumbrando a bailar. Fue una celebración totalmente diferente a lo convencional, a lo típico, a lo tradicional donde te embriagas hasta decir basta según uno para botar todo lo malo del año que se va y recibir con todas las energías del mundo al nuevo que viene, bah! boberías, no hubo necesidad de estar en un estado crítico para poder pasarla bien.
Llegué algo temprano a la casa donde fui invitado, con una botella de vino, ya que la persona que me había invitado no me había puesto al tanto de las reglas que había en el hogar, así que la botella con uva fermentada fue arrimada a un costado de la gran mesa que se veía muy apetitosa, se acercaba la hora para darse los abrazos respectivas y en las calles se escuchaba una ráfaga de cohetones, silbadores, ratas blancas, creo que la gente es amnésica y no recuerda los sucesos de Mesa Redonda de hace poco menos de 3 años, donde por culpa de uno de esos artefactos pirotécnicos fenecieron cientos de personas, pero así somos pues, es parte de nuestra forma de ser, de olvidar rápidamente, de tan solamente acompañar el dolor ajeno por pocos días y luego vivir como si nada hubiera pasado, las agujas iban avanzando a paso firme, de pronto de la radio que habían encendido el locutor de Radio Mar iba dando la cuenta regresiva....Cinco...Cuatro...Tres...Dos...Uno...FELIZ AÑO NUEVO!!...los abrazos se sucedieron, algunos se tornaban interminables, corrían algunas lágrimas por las mejillas de algunas personas, me entró tanta nostalgia, algo medio raro en mí, que tomé mi celular y llamé a mi madre, marqué el número de su celular, quería decirle que la quería mucho y que en esos momentos desearía estarla abrazando, pero lo único que recibí como respuesta fue la voz grabada de una operadora que seguro se estaba vacilando de lo lindo que me decía...”Lo sentimos en estos momentos la red se encuentra sobrecargada, intenté en algunos minutos”, repentinamente la lágrima que se había formado en uno de mis ojos se secó, definitivamente las compañías de celulares cada vez prestan un pésimo servicio, Claro que quieren más, pero más clientes incautos... Me disponía a guardar el aparato cuando comenzó a vibrar, vaya programé a esta hora la alarma pensé, pero era el número de mi queridísima mamá, oh Dios! La había llamado con el pensamiento, del otro lado se escuchaba un bullicio terrible y la música a todo volumen, podía identificar la canción que tocaban era la de Gabino Pampini y su clásico “Faltan cinco para las doce..”, en realidad ya eran cinco pasadas las doce, pero no importa igual se notaba que la pasaban muy bien....
-Hijito Feliz Año!!
-Feliz Año Nuevo mami!!....se ve que la están pasando bien...
-Si hijo, también escucho bulla por allá, se ve que están bailando bastante..
(La música provenía de la casa de al lado, donde los vecinos bailaban frenéticamente y chocando sus vasos a cada instante, era un testigo ocular mas no actoral....)
-Si mami, de tanto bailar me están reventando los pies...
-Que bueno hijito , no tomes mucho, acá te guardo tu bolsita con tus lentejitas..
(Yo no soy muy creyente de ciertas costumbres, pero desde que mi madre me regaló una de esas bolsas y me obligó a llevarla en mi billetera, por suerte nunca me ha faltado dinero..algunas veces los céntimos me han salvado de varias...)
-Si mamita mañana la recojo...cuídate mami...un beso...
-Chau mi amor...besos...
Cuando reingresé a la casa, ya todos se encontraban sentados ordenadamente, listos para comenzar la cena, ya me estaba preparando a alistar las herramientas para darle una cirugía a ese pavito que se veía sabroso en mi plato, cuando de pronto las 12 personas con las que compartía la mesa inclinaron sus rostros e iban a orar, ya había pasado por esos momentos años atrás, ya que estudié en un colegio cristiano y las familias de mis amigos eran practicantes de la religión, pero ellos eran tremendos galifardos...esas épocas escolares, espectaculares momentos que nunca volverán...normalmente en esos momentos de meditación me concentraba por cuál parte de la presa empezar, pero esta vez fue la excepción, escuché atentamente las palabras de agradecimiento por estar en esos momentos con salud, y recordé cuando tuve una intoxicación casi fulminante, por comer en exceso mariscos, terminé en una sala de hospital con balón de oxígeno, recuerdo que era inmenso, de esos industriales, agradecí por estar en esos momentos ahí disfrutando esa gran cena. También agradecieron por los alimentos, y recordé que cuando iba caminando rumbo a la casa, un niño de aproximadamente 5 años me ofreció caramelos, yo no le presté atención y lo ignore, en esos momentos me maldecí, tal vez esa criatura no iba a estar sentado en una gran mesa, degustando la más grande variedad de ensaladas y carnes, tal vez siga ahí en la calle pensando en porque tiene que estar ahí, mientras observa con curiosidad la algarabía que hay por su vecindario temporal, viendo a niños de su propia edad corriendo, jugando, al lado de sus padres que los hacen jugar con una chispita mariposa, tal vez vea con detenimiento esa chispa y anhele que al fin se abra la luz en su tormentosa vida, tal vez no pruebe alimentos ese día y talvez ese día no duerma en casa, porque sus padres donde diablos estarán?, agradecí por probar alimento ese día y me prometí procurar no ignorar a tanto niño que abunda por la ciudad, a veces el trajinar diario te vuelve insensible ante los demás y solo buscamos el bienestar personal sin importar el del resto.
Luego de cenar, todos se reunieron en la sala principal, e iniciamos una entretenida conversación, hablábamos de todo lo que había pasado en el año, de cómo cada uno había vivido el gran terremoto que sacudió la capital el 15 de Agosto pasado, todos contaban sus vivencias y que cambio de actitud había tenido cada uno de los presentes luego de tal acontecimiento, si es que lograr cosas materiales al precio que sea, es el fin por el cual vivimos, ese día particularmente creo que el dinero no valía nada, todos sentimos miedo por igual sin distinción de clase económica, raza, credo, todos pensamos en nuestros familiares mas cercanos, hubo digamos un régimen donde todos nos sentimos iguales por algunos minutos, regidos por el pánico, luego cada uno pronunció las metas a trazarse en este nuevo año, y lo que yo pensaba comparativamente con lo que los demás decían era totalmente opuesto, yo pensaba en el carro nuevo, en estudiar una maestría, en seguir jugando fulbito, en ir a todos los partidos que juegue Alianza Lima, mientras lo que escuchaba del otro lado era en cultivar la parte espiritual, en seguir los caminos de Dios, en no abandonarlo en los momentos en que uno esta bien y no solamente buscarlo cuando uno este mal, aprendí que debemos balancear las cosas, tratar de buscar nuestras metas y objetivos trazados pero sin olvidar que existe alguien que nos creó y que gracias a él estamos aquí en este mundo y por lo tanto debemos rendirle tributo aunque sea una a vez a la semana, lo justo no?....
Sin darme cuenta ya habían dado las 6 de la mañana, habíamos conversado toda la madrugada, riéndonos y pasando un momento sumamente agradable, cogí mi casaca, me despedí de todos y caminé rumbo a la Marina, hasta las calles se encontraban de resaca, llenas de cohetecillos, papel picado, sombreros amarillos y llantas quemadas, aún persistían las fiestas en algunas casas, quedaban algunos juergeros aún, que aunque no podían mantenerse en pie seguían bebiendo hasta más no poder, por momentos pude ver mi espejo, en el acto prometí bajar las dosis de alcohol que cada fin de semana me enfundaba en grandes cantidades, llegué hasta el cruce de Universitaria con la Marina, el sitio más discotequero de San Miguel, y fui testigo de las más extrañas situaciones, el lugar a pesar de que ya había amanecido se encontraba lleno de caras trasnochadas, un tipo de aproximadamente unos 1.80 metros estaba literalmente “cacheteándola” a una mujer, ella lloraba a mares y pedía que la sueltan, por suerte aparecieron los VIP’s de “Tequila” y pudieron calmar el momento tenso que se vivía, justamente al frente de ese sitio se encuentra el hostal “Santa María”, crucé para tomar mi carro para ir a casa, en la puerta de dicho lugar se encontraban 3 señoritas en un estado calamitoso y 2 muchachos que entraban y salían, al parecer las negociaciones con el cuartelero no había rendido sus frutos porque se retiraban con unas caras de desesperación y de que el match se había terminado sin haberlo jugado, falta de fichas seguro....unos metros adelante mío, habían dos chicas con diminutos trajes, esperaban también un carro para movilizarse, me iba a ofrecer a dejarlas por el camino pero preferí mantener ese espíritu sano con el cuál había pasado mi Año Nuevo, un día diferente al resto de años y del cual será inolvidable por las buenas enseñanzas que me dejó, gracias a la familia que me acogió en su hogar, espero poder verlos pronto...y así transcurrió ese día, uno de esos que son fuera de lo normal, esperemos que la variedad, espontaneidad y la comunicación con Dios sea una constante en este nuevo 2008. Siempre den unos minutos del día para agradecer todo lo que tienen, inesperadamente uno puede perder todo en segundos, tal vez algunos tengan más, otros tengan menos, pero siéntanse bendecidos por lo que tienen, y si talvez puedan ayudar a los demás de diferentes formas, háganlo se sentirán mejor, es una buena terapia para el alma que a veces se torna contaminada, que este año sea muy bueno para todos ustedes.....y comiencen una bonita relación con Dios, seguro que mejorarán muchos aspectos de sus vidas.
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