Estoy sentado frente a la computadora hace exactamente 1 hora, buscando soluciones en un mundo inmenso donde la información fluye rápidamente y es tan cambiante q no se sabe si es q es realmente valedera dicha búsqueda q realizo.
Me enfocó en un tema primordial q es acerca d la depresión, trato d buscar en la gran base de datos de Google cuáles son los síntomas principales, me hago diferentes tests q miden cual es mi grado de depresión con la cuál me parece q convivo de hace mucho tiempo y con el transcurrir del tiempo hace q se acentúe más, primero hice uno llamado “Test de depresión” y el resultado fue abrumador, me salió 97% de probabilidad que sufra de depresión, muy escéptico acerca de este resultado ya q luego de realizar el test, había un enlace con el cual t contactaban con diversos doctores expertos en la materia y asumí q era parte del negocio q t entregarán un resultado apabullador para q puedas “curarte” con dichos doctores.
No contento con el resultado decidí probar suerte con otro test, este ahora se llamaba EAD (Escala Auto administrada de Depresión), resolví todas las preguntas con la mayor sinceridad posible y luego de resolver dicho interrogatorio, enviaron el resultado a mi correo, el cuál decìa textualmente Presencia de Depresión (de moderada a notable), ahora ya estoy casi convencido de q sufro de la enfermedad de moda entre las diferentes personas, internamente pienso q tengo suerte d tener la ”enfermedad de moda”, definitivamente mi autoestima se encuentra muy deteriorada, acompaño dicha búsqueda con una canción suave, el grupo se llama “The Animals” y la triste melodía q definitivamente no me ayudan en nada se llama “The House of the Rising House”, asimismo me desconecte intempestivamente del Messenger, no tengo ganas de conversar virtualmente con nadie, es más hace poco se ha conectado Lizbeth una hermosa chica que la conocí hace poco y q recién ha venido a la capital a trabajar para poder sobrevivir dentro de este modelo económico asesino. Definitivamente me gusta bastante esta mujer, tiene su cara redonda, unos labios inmensos, una nariz muy perfilada y un cuerpo espectacular, yo ya la he poseído en su apartamento pero he dejado de verla ya q sufro de la “enfermedad de moda”.
Trato de encontrar las causas por la cuál me encuentro d esta manera, trató de hacer memoria y no ubicó las respuestas rápidamente, puta madre otro síntoma mas para la lista, ya no me esta gustando estudiarme a mi mismo. Luego de hacer un esfuerzo mental grande comienzo a identificar algunas razones por las cuáles me siento mal. En primer término identifico el tipo de trabajo el cual tengo, sinceramente no me gusta para nada la labor q realizo en dicha empresa, me maté estudiando 7 años en la universidad, revisando fórmulas matemáticas, analicé los diferentes sistemas informáticos con los cuáles cuenta las diferentes compañías, me aprendí de memoria textos q no me gustaban pero lo hacía para finalmente “ser alguien en la vida”, la labor q cumplo en la oficina donde trabajo consiste mayormente en labores administrativas no veo prácticamente nada acerca relacionado a mi carrera, pero lo hago porq necesito el dinero, ya me cansé q mi padre me entregue los billetes luego de ver la cara de desesperación q ponía cuando no tenía un puto cobre en el bolsillo, no es mucho lo q gano pero me alcanza para poder salir con mi novia a comer, ir al cine o comúnmente lo q hacemos los fines de semana de ir a un hostal y quedarnos hora de horas tendidos en la cama, cansados luego de hace el amor frenéticamente, o quedarnos prendidos frente al televisor viendo cualquier programa en la TV o sino simplemente nos quedamos conversando cada uno ubicado estrictamente en la parte lateral de no tan amplio mueble de descanso acerca de nuestro futuro, de q planes tenemos q realizar juntos y como tratar de sortear los diferentes obstáculos q se nos pueda presentar en el camino q nos impidan ser felices.
Aunq también tengo ser sincero conmigo mismo, tampoco es q la relación vaya a maravillas y q cada día q pasa me sienta feliz, lamentablemente a veces las situaciones en las cuáles vivimos son tan inestables, q varias veces nos hemos pensando mandar por un “tubo”; pienso q todas las relaciones se deben manejar de la misma manera con estos tipos de altibajos y trato de sobrellevar la situación aunq internamente no sea el hombre más feliz de la vida..
Hace pocos días atrás, tras 8 años y medio de relación seria con ella, sentí la necesidad de dar un paso adelante con ella, este último año lo había vivido de una manera intensa con diversas mujeres, fiestas interminables en los fines de semana acompañado de diferentes bebidas alcohólicas q se ofrecen en diferentes locales nocturnos de Lima, pero frecuentemente asisto a un nuevo “point” q es todo un “boom” en la movida limeña, el Centro Comercial Risso de Lince, donde se confabulan diversos sitios donde t ofrecen desde diversión religiosa, con reuniones q realizan evangélicos en un ex-cine linceño, pasando por locales donde t ofrecen un vaso espumante de cerveza de dudosa calidad de 500 ml al precio módico de 5 soles (y si compras por segunda vez con tu mismo envase, el precio se reduce a 4 soles), hasta diversión sexual, donde mujeres que sus edades fluctúan entre los 19 y 50 años ofrecen sus servicios de amante provisional al precio de 50 soles, sin incluir el precio del maltrecho hostal provisional donde dan rienda a los impulsos sexuales de las ocasionales parejas.
Tras conversar seriamente con mi novia, decidimos comprar un anillo de compromiso para q ella lo pueda usar en el siguiente año, para luego planificar nuestro futuro matrimonio pronosticado para el año 2007; habíamos pensado comprar el dichoso anillo por las fiestas navideñas, y así es como se inicia toda una historia en torno a la esperada joya; primero tuvimos un fallido intento para obtenerlo, fue a una semana de Navidad, acordamos encontrarnos en plena Av La Marina a pocas cuadras donde mi novia vivía con sus padres y diferentes hermanas; como siempre, había llegado tarde a nuestro encuentro, una mala práctica q se me hizo costumbre y q ella ha logrado sobrellevar con el tiempo.
Estaba sentada en una berma donde circulan diversos transeúntes q van a efectuar sus compras al emporio comercial de San Miguel, desde lejos la veo fastidiada y ansiosa por mi tardanza habitual, llego por la parte trasera donde ella se encuentra y le toco sutilmente la espalda, apenas con la yema de los dedos, ella voltea y con cara de pocos amigos me dice: - Creo q tengo fiebre, estos mosquitos q m han picado ayer, me han dejado las piernas hinchadas, yo totalmente inmutado por tal reacción atino a acariciarle sus finos cabellos y a preguntarle acerca del paseo familiar q habían tenido el día anterior, lógicamente ella me había cursado una invitación, la cuál no acepté ya q talvez pensaba q podía irrumpir la calidez del ambiente e incomodar a la familia. –Nunca vas a cambiar, aún sigues con tus ideas primitivas de q el amor es solo entre tu y yo y q los demás no interesan, ni siquiera los familiares y eso no funciona –me respondió. Luego de intercambiar algunas palabras de delgado calibre, nos dirigimos hacia el centro de la ciudad para poder hacer efectiva la compra, con la cuál nos comprometeríamos en los siguientes 6 meses.
Tomamos un viejo vehículo, diría yo casi una carcacha q nos transportaría a nuestro destino, durante el camino se suben diversos personajes q son característicos de nuestra gran Lima, ofreciendo estrambóticos productos a precios casi risorios, desde niños inocentes con sus prendas sucias vendiendo caramelos o entonando modernas canciones las cuales son un “hit” en las radios, principalmente las tristes letras de la conocida cantante Selena hasta ex-reclusos q han abandonado los centros penitenciaros ofreciendo diversos productos, como los llamativos llaveros q son elaborados dentro del penal o otros q son mas avezados, q intimidan al público mostrando las diversas cicatrices q llevan como trofeo de guerra y pidiendo dinero, con la excusa de q nadie les puede dar trabajo ya q tienen antecedentes penales q prácticamente los inutilizan dentro de la sociedad.
Hasta q al fin luego de oír las diferentes ofertas ofrecidas en el vehículo, nos bajamos para dirigirnos a nuestro destino, una inmensa galería lleno de estantes con jóvenes mujeres, algunas de ellas atractivas q nos ofrecían diferentes alhajas, cadenas, anillos, dijes, etc; a ella se la veía muy emocionada con la compra del anillo del compromiso q íbamos a adquirir, lo q ella no sabía era q yo contaba en la billetera solo con 80 soles, y bueno tras ir preguntando de stand en stand, esa cifra q llevaba en la billetera era totalmente ridícula para los precios q doblaba mis fondos en mi cartera, pero a ella se la veía tan emocionada q dejé q nos pasearemos en diferentes stands de 3 diferentes galerías. Mira, ese anillo parece perfecto y bueno no me parece tan caro, - el dichoso brillante valía 120 soles – Yo creo q debemos seguir buscando(...) –le respondí-, no quería q ella se desilusionara tan fácilmente, parecía q ya estaba sospechando de la situación porq de rato en rato me miraba d reojo. Hasta q finalmente tuve q ser sincero y exponerle la situación real, ella se amargó demasiado, me reprochó por la situación q vivíamos, q estaba cansada de ser mi “enamoradita”, q no m comprometa a nada si es q no contaba con un buen trabajo; yo solo atinaba a escucharla atentamente y trataba de entender su situación, ella se mostraba intolerante ante mis excusas, como q el anillo solo significaba un símbolo entre los dos y q no debía ser de un precio exuberante para demostrar q el amor q sentía hacia ella, hasta q llegó el momento en q la conversación se fue haciendo áspera en el camino a casa y los diferentes pasajeros q viajaban en el mismo vehículo de transporte eran testigos de nuestros mutuos reproches. Cada vez la conversación se iba haciendo más acalorada y llegaban a reclamos insospechados y sin ningún fundamento solo para hacer herir a la otra persona; yo quería salir corriendo de ese lugar y dejarla y como q eso ocurrió, por suerte mía subió una mujer con un bebe en brazos, ocasión propicia para poder cederle el asiento, acto después de darle cortésmente mi sitio a la mujer, bajé del carro y caminé varias cuadras tratando de buscar respuestas a sus reproches.
Estamos cerca de Navidad, y el clima q se vivía me pone tenso, las luces navideñas, los árboles adornados con diferentes formas de ángeles, regalos; en cada esquina se puede apreciar diferentes niños pidiendo dinero, o esperando q se acerquen autos lujosos para prácticamente agalzaparse a estos y esperar algunas dádivas de los pudientes; algunas escenas me parecen reales y otras realmente hipócritas, ya q se observa a señoras fachosas, con brillantes en las manos, collares largos y a simple vista muy caros, que cuando van a entregar los presentes a los niños, procuran de no tener mucho contacto con ellos, cuidan sus uñas recién pintadas, y ni siquiera son capaces de darle un cariño por sus maltratados cabellos de los infantes, otras si son cariñosas y aparte de los regalos, le dan talvez el gesto mas hermoso q le pueden dar a un niño, una enorme sonrisa acompañado de un beso, q ellos quisieran q fuera interminable, para poder olvidar por unos minutos todas las dificultades q pasan día a día.
Camino varios metros hasta llegar a un centro de diversiones para niños, a pesar de ser día de semana, hay bastante afluencia de público, todos con sus respectivos niños para q puedan subirse a diversos juegos electromecánicos, la mayoría prefiere al llamado “Gusanito”, se hacen interminables colas para llegar a subirse, una vez dentro del improvisado animal q esboza una sonrisa inacabable, los niños gritan de alegría y de éxtasis; por unos minutos observó la explosión de emoción de grandes y chicos al compartir este grato momento, quisiera q esos momentos se hubieran repetido en mi niñez, los miro con cierto recelo, de ver tanta alegría me dan ganas de entrar al baño, tengo mucho calor y quiero refrescarme la cabeza, tratando de olvidar el mal rato.
La Navidad se acerca y ella no me llama, me siento algo triste por su ausencia, pero tengo las esperanzas de q ante la llegada de estas Fiestas, el perdón y la reconciliación son un común denominador; en todos los centros comerciales se nota el entusiasmo generalizado por la llegada de estas fechas, en mi casa también se preparan para la Nochebuena, mis papás se esmeran comprando diversos regalos para toda la familia en especial para mis dos sobrinos, una es mi ahijada, se llama Ariana, ella es bien extrovertida, no le importa las diversas llamadas de atención q recibe día a día por sus travesuras, le gusta saltar en las camas, lo cuál es detestado tanto por su mamá como por su abuela, es rebelde para comer, siempre quiere tener la razón en todo sentido; pero tiene un don especial q es la solidaridad, siempre defiende a sus seres queridos, ante cualquier acto que ella considere injusto, comparte todos sus juguetes con sus primas y primos. Es una niña q apenas tiene 3 años, tiene unos ojos lindos y expresivos, son de color café, son enormes y sinceramente q le es fácil convencer a cualquier persona con su astucia y lindura. Varias veces la he recriminado por sus travesuras pero luego termino abrazándola y terminamos haciendo las paces, a ella le he comprado un juego de cocina con sus accesorios, antes de comprar su regalo, sostuvimos una charla de lo más divertida: - Princesita, q desees q t traiga Papa Noel – le dije. – No seas mentiroso, Papa Noel nunca viene, siempre dicen lo mismo, yo nunca lo he visto –me reclamó – Si Ariana tienes razón, entonces creo q no vas a tener regalos este año, preciosura –la fastidie –No me interesa si no tengo regalos, total los q me regalaron el año pasado todavía me gustan –me respondió enfáticamente. Con esa respuesta, no tenía opción a q quedarme callado; siempre tenía una salida para todo y lo resolvía de la mejor manera a conveniencia de ella, admiraba eso de ella, quisiera tener esa fortaleza y esa vehemencia para poder afrontar las cosas de la vida.
Hasta q llega la Nochebuena, el árbol navideño de mi casa se encuentra repleto de regalos para toda la familia, abunda la comida y bebidas por la llegada del Niño Dios, mis dos sobrinos se encuentran inquietos y con ansias de poder descubrir q lleva adentro esos papeles de regalo q llevan como slogan diversas casas comerciales como “Ripley”, “Saga Falabella”, hasta en el árbol navideño se ve la competencia entre estas dos empresas. Los minutos van pasando y los relojes van marcando una hora para la medianoche, se va preparando la mesa para disfrutar la cena, mis dos hermanas se encargan de ayudar a mi mama, van dando lo últimos toques a las ensaladas, el pobre pavo va a ser nuestra víctima y ya se encuentra radiante y aderezado, preparado especialmente para este día.
Pasan los minutos y el relator de una radio local, va contando en forma descendente los segundos para la llegada del Niño Dios, se escucha estridentemente: 10, 9, 8, 7.........4, 3, 2, 1 ¡FELIZ NAVIDAD!!! , la casa estalla en júbilo, todos se abrazan y prometen ser mejores personas en el siguiente año, internamente pienso en la desdicha de ese hombre de tener q pasar estas fechas especiales lejos de sus seres queridos tratando de animar las fiestas familiares, pero así como él, varios profesionales tienen que cumplir labores en esta fecha tan especial, policías tratando de resolver cualquier incidente q se pueda dar en nuestra violenta capital, o los bomberos, q justo para estas fechas su carga de trabajo aumenta considerablemente, apagando incendios por las malas luces navideñas de origen asiático, o para atender intoxicaciones, luego de darse una “embutida” de pavo o quemaduras producidas por jugar con artefactos pirotécnicos.
Nos disponemos a cenar, la mesa se ve implacable y muy nutritiva, conversamos acerca de lo q pasó en el año, de todos los buenos momentos q hemos vivido, también recordamos a nuestros seres queridos q ya no se encuentran físicamente con nosotros, mi mamá se pone sentimental por la pérdida reciente de su padre, los teléfonos se encuentran colapsados, ya q la operadora aduce q la red se encuentra sobrecargada, en las calles se escuchan el estruendo de los cohetes, en fin, en tan pocos minutos se suceden muchos hechos, espero impaciente la llamada de Geraldine, el teléfono parece muerto, me pongo aún más ansioso de lo q estoy.
Luego de cenar, comienza la sesión de fotos, mis sobrinos frente al árbol, aunque es difícil q ellos mantengan la atención frente al lente, sus miradas tiene un punto focalizado q son los regalos, piensan q todos son para ellos. Antes de la apertura de los presentes, mi sobrino, de 5 años de edad, me hace una proposición nada descabellada. –Marco, q me vas a regalar – me pregunta insistentemente –Vamos espérate algunos minutos para q los puedas abrir –le respondo para darle más emoción al asunto. –Uhmmm y si yo te digo q cosa te voy a regalar, tú me dices q cosa me has comprado, ¿sale?- me pregunta traviesamente, no quiero caer en su juego, pero la incertidumbre me carcome –Bueno Matías, eres un travieso, esta bien, primero dime tu q me vas a regalar y de ahí yo te digo q cosa es lo q yo tengo para ti –le respondo, imaginando q no iba a negociar tal propuesta –Esta bien tío, yo he visto a mi mamá envolviendo tu regalo y era un perfume de color rojo. Excelente pensé, justo necesitaba un Old Spay para usarlo después del baño. –Bueno Matías, yo te he comprado un skate board- le susurré en el oído, luego de oír el regalo que le había comprado, me puso un rostro de satisfacción y de inmensa alegría.........
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